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07/01/2005

De Makedonía a Makedonija

alexander_poster.jpegEl estreno de la última película de Oliver Stone está poniendo de moda las andanzas de Alejandro Magno. Ya estamos inmersos en la marea de libros, documentales, artículos de prensa, etc... que nos recuerdan las hazañas del famoso rey macedonio. Por eso, el presente post no va a tratar de las campañas de Alejandro, sino de su país, con una curiosa y contradictoria historia. Una Macedonia que desde hace poco más de una década, volvió a ser independiente después de más de 2000 años.

Macedonia (del griego Makedonía, a su vez de "makednós"=alto), estuvo poblada en sus orígenes por gentes indoeuropeas no griegas. De su idioma nos quedan unos pocos restos que se cuentan con los dedos de las manos. Insuficientes para tener una idea más o menos clara sobre cómo era su lengua. A través de textos griegos, conocemos algunos nombre propios y palabras como adé "cielo", y abrunges "las cejas". Probablemente, el macedonio estaba emparantado con otras lenguas indoeuropeas balcánicas como el peonio, el tracio o el ilirio.
En el siglo V a. C. Macedonia ya es un reino unificado y en mayor o menor medida helenizado. El núcleo de dicho reino no se correspondería con la actual Macedonia independiente, sino con la Macedonia griega (la capital, Pella; la necrópolis real, Vergina...) Los macedonios combatieron al lado de los persas en las Guerras Médicas y de los espartanos en las del Peloponeso.
Pero es a mediados del siglo IV a. C., con Filipo II, cuando Macedonia irrumpe como potencia: sus fronteras se amplían en todas las direcciones. El reino se extiende desde Albania hasta el Mar Negro, y desde el Danubio a las Termópilas. Filipo intenta unificar Grecia bajo su mando. Algunos griegos apoyan la idea. Otros, con el ateniense Demóstenes a la cabeza, la rechazan. Alegan que, de hecho, Filipo ni siquiera es griego.
Tenemos aquí un caso curioso: los macedonios se consideran a sí mismos griegos, pero los griegos no los tienen por tales. De hecho, ni siquera los invitan a los juegos olímpicos. Como algún autor ha señalado, esta posición recuerda a lo que sucede hoy en día entre los turcos y buena parte de los europeos, al respecto de la supuesta europeidad de los primeros.
Filipo derrota a sus oponentes en Queronea (338) poniendo así toda Grecia a sus pies. A su muerte, le sucede su hijo Alejandro (cuyas hazañas exceden el objeto de este post). A la muerte de Alejandro, Macedonia se involucra en las luchas intestinas de los reinos y polis griegas, hasta que a mediados del siglo II a. C., después de sufrir grandes derrotas como la de Pidna, queda convertida en provincia romana.
En los siglos III y IV sufre las invasiones godas. En el siglo VI, es parte del imperio bizantino. Y es entonces cuando se produce otro acontecimiento decisivo: llegan los eslavos.
Después de tímidos intentos en el siglo V, entre el 548 y el 620, los eslavos se expanden por los balcanes, obligando a los bizantinos a replegarse a las zonas costeras. Macedonia también sufre las invasiones. La población autóctona se fusiona con los recién llegados, que imponen su lengua. Algunas tradiciones y rasgos culturales sobreviven, pero nadie duda que Macedonia pasa a ser un país eslavo. Desde Tesalia hasta las fuentes del río Vardar y desde Albania hasta las estribaciones occidentales de los montes Ródope, se va fraguando una nueva nación, que conserva la denominación ancestral del territorio: Macedonia.
A fines del siglo VII, Justiniano II recupera para Bizancio el control de la zona. Los eslavomacedonios son paulatinamente cristianizados: se fundan monasterios y obispados por doquier. Tras el cisma de Occidente, los macedonios pasan a formar parte de la cristiandad ortodoxa.
En el siglo X, la mayor parte de Macedonia había pasado a ser parte del imperio búlgaro. De hecho, la región se convirtió en uno de los núcleos de dicho imperio. Se inicia entonces un período de casi tres siglos y medio en el que el país pasa de manera intermitente del dominio búlgaro al bizantino y viceversa.
A mediados del siglo XIV, Macedonia es conquistada por Serbia, cuyo zar, Stefan Dushan, coronado con el nombre de Uros IV, funda la ciudad de Skopje, a la que convierte en capital de su reino. La situación dura poco. El siglo XIV termina con Macedonia incorporada al imperio otomano.

Después de casi 500 años de dominio turco, a finales del siglo XIX va despertando un incipiente sentimiento nacional macedonio. El Congreso de Berlín (1878) sanciona la independencia de varias naciones balcánicas (Serbia, Rumanía, Bulgaria) lo que dá más alas a los macedonios, que crean un grupo de resistencia, la Organización Revolucionaria Interna de Macedonia (Vnatnesna Makedonska Revolucionara Organizacija- VMRO)
La VMRO protagoniza un levantamiento armado en 1902, proclamando la República de Krusevo. Tras meses de combates, los turcos ahogan en sangre la rebelión.
Los intereses de Macedonia no eran los mismos que sus vecinos. Los macedonios querían crear un estado que choca con las aspiraciones de Serbia, Bulgaria y Grecia, que tienen sus propios planes para la zona.
Grecia: cree que la única Macedonia es la griega. Rechaza un nacionalismo macedonia que ansía territorios que considera propios por derechos históricos.
Serbia: los macedonios son, más o menos, serbios o serbios "bulgarizados", dice el gobierno de Belgrado. Ansía la mayor parte de Macedonia.
Bulgaria: conforme con la gran Macedonia, con una salvedad; para Bulgaria, los macedonios son búlgaros, por lo tanto esa Macedonia tendrá que incorporarse a Bulgaria en su totalidad.
Entre 1889 y 1900, los tres países establecen un censo étnico de una Macedonia que aún no les pertenece, pero que ansían dominar cuando el imperio turco salte en pedazos. Compárense los datos de los tres censos:

Población total: censo serbio-2.2880.420; censo búlgaro-2.248.274; censo griego-1.820.000.
Turcos: cs-231.400; cb-489.664;cg-576.000.
Búlgaros: cs-57.600; cb-1.184.036; cg- sin datos.
Serbios: cs-2.048.320; cb-700 (¡!); cg- sin datos.
Griegos: cs-201.240; cb-225.152; cg-656.300.
Macedonios: serbios y búlgaros no recogen esa opción; cg- 454.700.
Albaneses: cs-165.620; cb-124.211; cg- sin datos.
Válacos: cs-74.465; cb-77.267; cg-41.200.
Otros: cs-101.875; cb-147.244; cg-91.700.
Puede observarse que cada país manipula los datos tal como le place. Obsérvese que los serbios y búlgaros incluyen en sus comunidades nacionales a los macedonios, que no son considerados en sus censos.
Y en la cartografía, idem. Compárese este mapa étnico de Macedonia desde la perspectiva serbia y compárese con la búlgara.
En 1912 estallan las llamadas Guerras Balcánicas, que finiquitan el imperio turco en Europa. Pero Serbia y Grecia no están de acuerdo con las nuevas fronteras, que le daban la mayor parte de Macedonia a Bulgaria. De ese modo, serbios y griegos se alían con turcos y rumanos y la despojan de la mayor parte de sus conquistas.
De lo que debía conformar la Gran Macedonia, Grecia se apodera de 35.000 kms. cuadrados, Serbia de 25.000, y Bulgaria de apenas 6.700. El fin de la I Guerra Mundial sólo introdujo una leve modificación en los límites de la zona búlgara en favor de Serbia.

Serbia, transformada en Reino de Serbios, Croatas y Eslovenos, posteriormente Yugoslavia, no admitía en su Constitución de 1921 la existencia de un pueblo macedonio. Ello desató una campaña terrorista por parte de la VMRO. Entre 1919 y 1937, más de 3.000 atentados llevan su firma. El más famoso, aquel en el que -en colaboración con los nacionalistas croatas de extrema derecha de la Udstacha- asesinaron al rey Alejandro I de Yugoslavia y al ministro francés de Asuntos Exteriores en Marsella, en 1934.
No sólo Serbia, sino también Grecia y Bulgaria, iniciaron varias campañas de homogeneización y asimilación cultural. Entre 1920 y 1925, en los intercambios de minorías llevados a cabo entre Turquía, Grecia y Bulgaria, fruto de los reajustes territoriales posteriores a la I Guerra Mundial, los griegos expulsaron de la Macedonia Griega a miles de macedonios eslavos, considerados "búlgaros", y los deportaron a dicho país.

Tras la invasión nazi de 1941, Yugoslavia fue borrada del mapa. La Macedonia yugoslava fue repartida entre la Albania controlada por Italia y la Bulgaria aliada del Eje.
El que los alemanes no apostaran por una Macedonia independiente, les privó de la colaboración de los nacionalistas macedonios (a diferencia de lo sucedido con los croatas). Por otro lado, la represión de los búlgaros, eliminó buena parte de las simpatías que Bulgaria inspiraba entre los macedonios yugoslavos.

Tras la guerra, Tito creó una nueva Yugoslavia, socialista y federal, en la que Macedonia se convirtió en una república propia, separada de Serbia (alqo que los nacionalistas serbios nunca le perdonarían la mariscal). Él y el líder búlgaro, Dimitrov intentaron jugar la baza nacionalista: unir las Macedonias yugoslava y búlgara en un estado independiente, al que se uniría la griega, en su mayoría en manos de las guerrillas comunistas. Una Macedonia independiente, pero tutelada por Belgrado y Sofía, que sirviera al bloque comunista de salida al Mediterráneo.
Pero el hecho de que en el "reparto de Europa" de Yalta y Potsdam, Stalin hubiese reconocido a Grecia como parte del "bloque occidental", y la derrota de la guerrilla comunista a manos del gobierno griego, pusieron fin a ese plan.
El gobierno griego aprovechó para asimilar o expulsar a la mayoría de los eslavomacedonios que aún quedaban en la Macedonia griega.
Por su parte, Tito, en un intento de mantener el equilibrio entre las repúblicas yugoslavas, siguió apostando por desvincular a Macedonia de Serbia, y facilitó la creación de un patriarcado ortodoxo macedónico, separado del serbio. La iglesia ortodoxa serbia no lo aceptó y excomulgó a los obispos macedonios en 1967.
Con la muerte de Tito, los años 80 se convierten en la última década de vida de Yugoslavia.
En agosto de 1990, la policía y los nacionalistas serbios disolvieron una concentración de nacionalistas macedonios en el monasterio de San Prohor, en el sur de Serbia.
Siguiendo la vía abierta por Eslovenia, Croacia y Bosnia, Macedonia convoca un referéndum sobre su soberanía en 1991. El 72% del electorado votó "Sí". El 9 de septiembre se declara la soberanía de la república. El nuevo presidente, el ex-comunista Kiro Gligorov, proclama la independencia el 15 de julio de 1992.

El nuevo estado se tiene que enfrentar a varios problemas:
-Bulgaria lo reconoce; pero no a la nación macedonia, a la que considera una rama de la búlgara.
-La nueva Yugoslavia no interviene militarmente y también acaba reconociendo la independencia, pero Serbia sigue controlando en buena medida la economía del país.
-Grecia mueve todos los hilos que puede para que la nueva Macedonia no sea reconocida por la Unión Europea.
¿A qué se debía esta postura griega?

a) Atenas se negaba a que el nuevo país se llamara "Macedonia" (Makedonija, léase "Makedónia") oficialmente, denominación que se consideraba exclusivamente griega.
b) Atenas se negaba a que Macedonia usara como bandera la del sol de Vergina , que rememoraba el estandarte de la Macedonia clásica., y que Grecia consideraba propio.
c) Atenas se negaba a que en las nuevas monedas macedonias apareciera la representación de la Torre Blanca de Tesalónica, ciudad griega pero considerada la "capital" de la Gran Macedonia.

El gobierno macedonio tuvo que ceder ante Grecia:
-La denominación oficial del país tuvo que ser "Antigua República Yugoslava de Macedonia" (en inglésFormer Yugoslavian Republic of Macedonia, de donde el acróstico FYROM por la que es denominada a veces)
-Adoptó una nueva bandera. A pesar del nuevo diseño -que inevitablemente tenía un aire nipón- se mantenía el simbolismo solar, aunque ya no era tan semejante al estandarte de Vergina.
-El preámbulo de su constitución renuncia a cualquier expansión territorial.
Con mayores o menores recelos, se solucionó la cuestión con sus vecinos. Pero entonces, empezaron los problemas internos.
De todas las minorías de Macedonia los albaneses son los más numerosos, siendo alrededor del 22% de la población de la república. A lo largo de los años 90, la comunidad internacional auspición en dos ocasiones la elaboración de un censo étnico en el país, que los albaneses boicotearon alegando que ellos realmente eran el 35% o incluso el 40%.
Durante la guerra de Kosovo, hubo miedo a un efecto contagio, y que los albanomacedonios también se levantaran en armas. A pesar de la tensión y de la avalancha de refugiados, la situación se controló.
Pero en agosto de 2001, una guerrilla albanesa empezó a actuar en el noroeste del país, extendiendo sus acciones a los alrededores de la propia capital, Skopje. Había fundados temores de que detrás de ella estaba el nacionalismo radical albanokosovar. El gobierno, incapaz de derrotarla, firmó un acuerdo que suponía la promesa de más autonomía lingüística, cultural y administrativa, y un aumento de la presencia de albaneses en la Administración, la policía, etc.

La Macedonia de hoy, así, se enfrenta a varios problemas:
1-Las relaciones con sus vecinos no acaban de normalizarse del todo. En los cuatro países que rodean a Macedonia (Serbia, Albania, Grecia y Bulgaria) hay sectores que desearian la anexión de todo o parte del país. Y con excepción de Albania, los demás siguen teniendo un peso importante en el funcionamiento de la economía macedonia.
2-La minoría albanesa: plantea muchos conflictos, a pesar de que los partidos albaneses moderados siempre han sido -y siguen siendo- parte de las sucesivas coaliciones de gobierno. Cada vez son más los albaneses de Macedonia que desean la independencia y su integración en Albania. Otros, en cambio, propugnan una "vía belga": que Macedonia deje de ser el estado de los macedonios y minorías incluidos los albaneses, y pase a ser el estado de los macedonios y los albaneses (a modo de flamencos y valones) y minorías. Es desde esta perspectiva desde la que hay que entender los intentos albaneses de inflar su presencia en el censo de un 22% a un 40%.
Por otro lado, el limbo jurídico en el que se encuentra Kosovo, y el vacío de poder e institucional que se vive en él, hace que esa región sirva de base de apoyo, por parte de mafias y grupos radicales, para cualquier manifestación presente o futura en Macedonia de nacionalismo albanés radicalizado.
3-Los propios macedonios: la Macedonia de hoy sólo es el 40% de la "Gran Macedonia". La mayoría de la gente sueña con ella, aunque la "realpolitik" no impulsa a políticos y periodistas a mencionarla. Supondría el cierre de las puertas de la Unión Europea, y la presencia eslavomacedonia en Grecia hoy por hoy es mínima. Por otro lado, los sucesos del verano del 2001 pusieron fin a una convivencia, si no armoniosa, al menos pacífica, con la minoría albanesa. Cada vez en mayor medida, los macedonios perciben a los albaneses como una minoría peligrosa, potencialmente separatista. Y no olvidan que la paulatina autonomía y reconocimiento del que van gozando es fruto de un acuerdo arrancado por una guerrilla sostenida desde fuera (Kosovo) que el gobierno de Skopje fue incapaz de vencer.
Por otro lado, a día de hoy hay un debate muy intenso sobre la propia identidad de Macedonia. A pesar de que históricamente sea difícilmente defendible, se insiste en reducir al mínimo el elemento eslavo en la cultura macedonia, intentando demostrar una línea de descendencia directa de los macedonios modernos respecto de los macedonios de la Antigüedad. Este argumento refuerza a su vez las tesis granmacedónicas, toda vez que ya no es necesario echar mano de la presencia o no de población eslavoparlante para reivindicar la Macedonia griega.

Para conocer las instituciones, organismos, partidos políticos, etc, de la República de Macedonia, pinchad aquí.
07/01/2005 10:56 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 3 comentarios.

27/12/2004

Los cátaros: más acá del mito (IV)

creu.jpeg¿En qué consistió la Cruzada?
Cuando Inocencio III ascendió al papado, se inició la ofensiva católica. Desde julio de 1200 se declara que los herejes de Occitania serán poscritos y sus bienes confiscados. Pero la aplicación de estas disposiciones corresponde a los barones, que se hacen los locos. Entonces, la Iglesia decide actuar por sí misma. El Císter, con el legado papal Arnaud Amaury a la cabeza, se encarga de depurar al clero corrupto, incluidos obispos y arzobispos, a los que se culpa de la situación.
La alta nobleza occitana, con Raimundo VI de Tolosa a la cabeza, sigue haciéndose el longuis. En 1206, los cistercienses están desencantados por los escasos resultados de su lucha contra la herejía. Pero en ese mismo año, aparece en escena Diego de Osma, que ofrece una nueva arma para la causa: usar las mismás tácticas que los perfectos, o sea, predicación y probeza. Otro castellano, Domingo de Guzmán, le secunda. Tras la muerte del primero en 1207, continúa la predicación. Logra algunos resultados, haciendo a varios herejes volver al redil católico, pero el sistema exige paciencia. Paciencia que los cistercienses (que esperaban adhesiones en masa) no tienen.
Desde 1204, tras la IV cruzada contra Bizancio, Inocencio III plantea la posibilidad de una cruzada contra los cátaros. El tabú de empuñar la cruz contra otras gentes cristianas ha caído.
El legado papal, Pierre de Castelnau, se entrevista con Raimundo VI. Al negarse éste a perseguir a sus vasallos herejes y a devolver a la Iglesia los bienes confiscados, es excomulgado. El 14 de enero de 1208, Castelnau es asesinado por un escudero del conde. Nunca quedará del todo claro si por orden suya o no. Pero para el Papa y la Iglesia el asesinato es una declaración de guerra.
El 9 de marzo de 1209, Inocencio III proclama la indulgencia de cruzada a todos los que vayan a combatir a los herejes. La oferta es tentadora: Occitania es un país rico y escasamente defendido. El rey de Francia, Felipe Augusto, no toma parte, recelando de la legalidad de dicha cruzada. Arnaud de Amaury asume la jefatura.
Viendo lo que se le viene encima, Raimundo Vi se somete. Su sobrino Raimundo-Roger Trencavel intenta hacer lo propio, pero su sumisión es rechazada, al ser acusado de hereje. Sus tierras son invadidas. Béziers es sometida a un saqueo brutal. Carcasona es entrega y Trencavel es capturado. Muere a los pocos días en la cárcel, de disentería. Sus tierras pasan a uno de los barones de la cruzada, Simon de Montfort, conde de Leicester y señor de dominios a ambos lados del canal de la Mancha.
En 1209, las fortalezas y villas de las montañas resisten. A lo largo de 1210 y 1211 caen en manos de Montfort Bram, Minerve, Termes, Cabaret, Lavarn... conquistas que van acompañadas de la quema de cientos de herejes.
Los cátaros abandonan las ciudades y se dispersan por el campo, buscando el apoyo de los descontentos con los nuevos señores.
Raimundo Vi intenta reconciliarse con la Iglesia. Pero las exigencias papales le dejan cada vez más claro que se busca borrar del mapa a la nobleza occitana y la autonomía de las ciudades. Decide entonces plantar cara: Montfort intenta tomar Tolosa pero fracasa. Pedro II de Aragón entra en escena. Católico y martillo de herejes (mandó a la hoguera a varios de ellos en los últimos años del siglo XII). Señor de buena parte de Occitania. Vencedor de las Navas de Tolosa. Los occitanos cierran filas en torno a él.
Después de un fracasado intento de negociar, el 12 de septiembre de 1213, los aragoneses y occitanos se enfrentan a los cruzados en Muret. Pedro II es derrotado y muerto. Montfort entra en Tolosa.
Mientras, en 1215, Domingo de Guzmán recibe permiso papal para fundar una orden de predicadores, que combatirá la herejía con la palabra. Son los dominicos.
En 1216, Simon de Montfort es reconocido señor de toda Occitania. Raimundo VII, hijo de Raimundo VI, sólo conserva de los dominios de su padre la Provenza. Aunque no era zona cátara sí había resentimiento contra los cruzados. Las ciudades provenzales (Arlés, Aviñón, Marsella...) apoyan a Raimundo VII, que lanza un ataque contra la ciudad de Beaucaire, de donde Montfort logra huir por los pelos.
Su padre, Raimundo VI, reuniendo al sur de los Pirineos un ejército de faidits (caballeros occitanos exiliados) avanza sobre Tolosa. Montfort ve cómo se derrumba su dominio. Perdida Tolosa, intenta recuperarla, pero muere en el asedio (25 de junio de 1218). Los cruzados se habían excedido. Se estaba intentando hacer desaparecer a la nobleza local, imponiendo usos y costumbres de origen septentrional (Estatutos de Pamiers) como la primogenitura, para evitar la atomización de los señoríos.
Honorio III, sucesor de Inocencio III, pide al rey de Francia tropas para poner fin al contraataque occitano. Las envía a las órdenes de su hijo Luis, futuro Luis VIII. Este ejército saquea de manera brutal Marmande, pero fracasa ante Tolosa y se retira. En 1222, Raimundo VI muere. Los faidits van regresando poco a poco, incluido Raimundo Trencavel, hijo del infortunado Raimundo-Roger, quien recupera Carcasona. Es la hora de la venganza. Los antiguos cruzados y sus colaboradores son pasados a cuchillo.
Entre 1220 y 1230, el catarismo conoce una nueva primavera. Obispos y diáconos cátaros reaparecen por doquier. Se vuelven a celebrar reuniones y coloquios con teólogos católicos. Sin embargo, a pesar de las simpatías populares hacia los cátaros, no se produce una adhesión en masa.
Luis VIII prepara una nueva cruzada en 1226. Varios territorios son conquistados, los dominios confiscados a los herejes pasan al rey, quien fallece poco después. Aún hay tres años más de guerra. Occitania está agotada. El Papa prohíbe el acceso de los comerciantes occitanos a las ferias de Champaña. En las ciudades, los partidos consulares partidarios de la paz se imponen a los partidarios de la resistencia. Todo esto concluye en la Paz de Meaux (12 de abril de 1229), más una capitulación de Raimundo VII que otra cosa. Tiene que entregar casi todas sus tierras al rey de Francia y a la Iglesia. Su hija se debe casar con un hermano del rey. Sus dominios se desmilitarizan y debe pagar una fuerte indemnización y comprometerse a perseguir a los herejes.
En 1229 se celebra un concilio en Tolosa, que redunda en el control jurídico de la Occitania, marcando corto a sus señores y ciudades, prohibiendo su asociación en ligas y comunas y perfilando las técnicas y procedimientos para perseguir y juzgar herejes.
En 1234, el Papa encarga a los dominicos la persecución de los cátaros. Ha nacido la Inquisición, cuyos interrogatorios e investigaciones no irán acompañados por la tortura a manos del brazo secular hasta 1260.
Los procesos son terribles. Incluso se exhuman cadáveres. Ello desencadena una reacción muy violenta contra los inquisidores, sobre todo en Tolosa.
La jerarquía cátara empieza a emigrar al norte de Italia. El dinero cátaro se vuelve más útil que nunca: pagar pasadores, comprar silencios, buscar apoyos, contratar hombres de armas que los protejan...
En 1237, la situación da un vuelco. Luis IX tiene problemas con Enrique III de Inglaterra. Y en Italia, las ciudades lombardas han sido vencidas por el emperador Federico II, lo que pone al Papa contra las cuerdas.
Los señores occitanos llevan a cabo su último esfuerzo. Raimundo VII navega entre dos aguas, entre el Papa y el emperador, recuperando parte de sus tierras y refortificándolas. Raimundo Trencavel entra de nuevo en escena, tomando el burgo de Carcasona (pero no la Cité) y algunas fortalezas. 33 sacerdotes son asesinados. Pero no da más de sí. No es capaz de seguir el avance. Y Raimundo no le apoya. Trencavel se retira, comenzando de nuevo la represión en Carcasona.
En 1241, Raimundo prepara una rebelión contra Francia con el apoyo de los señores de Foix, Armañac, Cominges, Rodez y el rey de Aragón. La rebelión irá coordinada con un desembarco de Enrique III de Inglaterra en Francia.
El 28 d emayo de 1242, Pierre-Roger de Mirepoix, comandante de la fortaleza de Montségur, al mando de 50 hombres, asesina en Avignonet a los inquisidores de Tolosa. Raimundo VII pasa al ataque... en vano. Enrique III es rápidamente derrotado por Luis IX, Jaime I de Aragón se inhibe en el último momento, varios señores -como el de Foix- se pasan al bando francés. Raimundo se queda solo en cuestión de pocas semanas. Pide la paz, que Luis IX le concede. Se firma en Lorris, en enero de 1243. Raimundo deja manos libres a los franceses para que tomen los últimos núcleos rebeldes.
En junio de 1243 se pone cerco a Montségur. El asedio dura hasta el 1 de marzo de 1244, en que se establece en margen de 15 días para la capitulación. A los defensores se les perdona la vida, previo interrogatorio de la inquisición. A los cátaros que abjuren, también. Ningún perfecto abjura. Todos -unos 200- son quemados en lo que, desde entonces, se llama el "Prat dels Cremats".
CURIOSIDAD SOBRE EL MONTSÉGUR: la fortaleza, a pesar de no resultar muy dañada, fue reconstruida dos años después por Guy de Levis. De ahí procede su aspecto actual (y de la reconstrucción de las murallas iniciada en los años 70 del siglo XX). A pesar del tópico, el Montségur de hoy no es el Montségur de los cátaros, tomado en 1244. Quedan así invalidadas las teorías de Ferdinand Niel que en los años 50 establecía sobre el plano de la fortaleza una serie de alineaciones astronómicas que atribuía a un culto religioso de carácter solar.

Aún resistió alguna fortaleza más. La última, Quéribus, cayó en 1255.

¿Qué pasó después?
Raimundo VII murió en 1249, después de mostrar un especial celo anticátaro en sus últimos años. Sin descendencia masculina, sus tierras pasaron a un hermano del rey de Francia.
A partir de 1255, la inquisición mostró una eficacia temible. Los delatores proliferaron. El éxodo cátaro hacia Italia fue en aumento. Luis IX, a través de una inteligente política de perdón, compensaciones económicas y promoción en la administración real, se atrajo a las familias nobles que habían luchado contra franceses y cruzados.
Luis IX se aseguró que los dominios occitanos fueran controlados por la Casa de Francia. Contrariamente a sus expectativas, la Iglesia no obtuvo excesivas compensaciones. Muchos obispos e incluso el Papa reconocieron que la Iglesia había estado trabajando en buena medida para la Casa de Francia, más que para el catolicismo. El futuro san Luis les había arrebatado la parte del león delante de sus narices.
Entre 1260 y 1285, el perfecto Guillaume Pagés predica en algunas zonas. Entre 1295 y 1309, Pierre Auhié hace lo propio, pero acaba en la hoguera. También Guillaume Bélibaste, último perfecto, de la zona de Montaillou, quien es quemado en 1321. En 1329, se queman en Carcasona a tres "creyentes" relapsos (es decir, que habían abandonado el catarismo, se habían convertido al catolicismo, pero habían vuelto a practicar el catarismo). Son los últimos mártires del catarismo. En 1350, el catarismo occitano puede darse por desaparecido.
En esa desaparición jugará un importante papel la nueva posición de la Iglesia católica. Las órdenes como los franciscanos y los dominicos suponían una adaptación a la nueva realidad. Las ciudades ya no eran Babilonia. Los dominicos hablan en sus prédicas de cristianismo y mercantilismo; los franciscanos se dirigen de manera clara y comprensible a las gentes sencillas. Llega una hornada de sacerdotes y obispos mejor preparados que sus predecesores.
Ni las ciudades ni los comerciantes son diabólicos ahora. Se ha entendido la necesidad de explicar a los "simples" el Evangelio, para disipar sus dudas. La iglesia, tras un baño de sangre, se subía al tren de la Historia con casi dos siglos de retraso.
27/12/2004 10:58 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 7 comentarios.

Los cátaros: más acá del mito (III)

¿Por qué tuvo éxito el catarismo?
Examinar las causas del éxito es una cuestión compleja. Lo cierto es que en el siglo XII, la iglesia católica estaba en uno de sus peores momentos de popularidad: como han señalado algunos autores, seguía envuelta en una utopía de sociedad rural, con una perfecta armonía entre "oratores", "bellatores" y "laboratores", cuando hacía mucho tiempo que la sociedad había empezado a avanzar mucho más...
La pequeña y mediana nobleza occitana estaba casi desarticulada. No existía la primogenitura, por lo que las tierras se dividían en partes iguales entre los hijos. El resultado es que los caballeros solían ser dueños de una porción de suelo miserable, que tampoco rendía mucho, ya que las rentas que pagaban los campesinos eran fijas y no muy altas. Por si fuera poco, buena parte del suelo occitano eran alodios, propiedades de hombres libres no sujetas a tributo.
Además de esto, la nobleza vio como una de sus principales fuentes de ingresos estaba a punto de escapar de sus manos: el diezmo. A lo largo del siglo X, las parroquias que se oconstituían es colocaban bajo la protección y custodia de la nobleza. El diezmo que se pagaba para el sostenimiento de dicha parroquia era administrado por el noble, en calidad de garante. Pero en el siglo XII, la Iglesia católica, harta de que los caballeros no custodiaran o administraran los diezmos, sino que directamente se los quedaran, quiso administrarlos ella misma. Se desató así un conflicto entre los caballeros y la Iglesia que se tradujo en un aumento del sentimiento anticlerical entre la nobleza. Así, comenzaron a ver con buenos ojos a unos cátaros que tenían en la crítica a la Iglesia católica uno de sus puntales. Y que, llenos de dinero, y necesitados de protección, estaban dispuestos a compensar económicamente a aquellos que les protegieran.
En 1145, Geoffroy de Auxerre, compañero de San Bernardo de Claraval afirmaba: En verdad, encontramos algunos caballeros obstinados, no tanto por error, según nos parece, como por codicia y mala voluntad.
Entre la burguesía, ya se ha adelantado algo en el post anterior: el despegue de las ciudades libres, basado en la circulación de capitales y el comercio, ve en el catarismo un aliado clave. Muchas ciudades no dudan en proteger a los cátaros, quienes llegan a ocupar puestos de relevancia en los gobiernos locales. Frente a ellos, el catolicismo ve cómo un campo superpoblado sirve de fuente demográfica para el crecimiento de unas ciudades que son vistas como centro de todo vicio.
Entre el campesinado, prende como entre la nobleza, el contenido anticlerical del catarismo. Anticlericalismo basado en el pago de los diezmos y demás cargas fiscales que se debían a la Iglesia. Tal vez, en muchos casos, su inclinación por el catarismo se hacía siguiendo el camino que ya había tomado su señor.
Sin embargo, no conviene exagerar. El catarismo se nos presenta como un movimiento probablemente más urbano que rural, más aristocrático y burgués que campesino. La mayoría del campesinado no pasó de "oyente", o si acaso, de "creyente". Los discursos simples y anticlericales de los perfectos les fascinaban, pero de los interrogatorios inquisitoriales se desprende que de dichas prédicas sólo retenían retazos unidos entre sí de manera más o menos confusa.
Otro factor a tener en cuenta era el femenino: en el siglo XII muchas mujeres empezaron a tomar conciencia "de género", como diríamos hoy. El catarismo admitía a las mujeres en plano de igualdad a los hombres, pudiendo llegar a ser perfectas. Muy al revés que un catolicismo que consideraba a las mujeres poco menos que seres inferiores, fuente de toda desgracia y pecado.
Evidentemente, esta reivindicación de su feminidad no podía darse en mujeres campesinas que trabajaban de sol a sol, sino en mujeres de mayor preparación (y tiempo libre). No resulta extraño que la proporción de gente de origen aristocrático fuera claramente mayor entre las perfectas que entre los perfectos.
Las casas de las damas cátaras jugarán un papel decisivo en la expansión y protección del catarismo.

Este panorama occitano sería más o menos transmisible al norte de Italia, donde el despertar económico y cultural estaba haciendo que también se cuestionaran muchas cosas...
Sin embargo, la Iglesia Católica persistió en su error: siguió dando pruebas de corrupción e incapacidad, los curas a menudo eran hombres simples y sin formación incapacer de salir bienparados de un debate con perfectos. Se siguió condenando a las mujeres a poco menos que el ostracismo y las ciudades seguían siendo consideradas nuevas Babilonias.

Cabe, en este punto, hacerse una pregunta: ¿Por qué en latitudes más septentrionales el catarismo no arraigó tanto? Los factores son varios. En primer lugar, la población católica desplegó un activismo mayor. Muchas veces, los propios campesinos asaltaban las cárceles donde estaban presos los herejes para quemarlos ellos mismos, sin esperar al juicio. Por otro lado, los adversarios de los cátaros eran de mayor calidad: el norte de Francia se convirtió en un núcleo intelectual en el que se leían y estudiaban con profundidad las Escrituras y la Filosofía: París, Chartres, Reims... El bagale teológico y filosófico de las élites católicas del norte superaba ampliamente a las del sur. Hildegard von Bingen, los hermanos Elisabeth y Eckbert von Schönan... no tuvieron reparo en sacar a colación las miserias de la Iglesia católica que servían de alimento al catarismo, a la vez que oponían argumentos teológicos al naciente catarismo septentrional, desbaratándolo.
Finalmente, en el norte hubo una mayor interrelación entre poder civil y religioso. A menudo sus representantes provenían de una misma familia, y los grandes magnates tenían cancilleres y asesores instruidos en los centros septentrionales del saber. La Iglesia y la nobleza, a diferencia de lo sucedido en el sur, se apoyaron y protegieron mutuamente.
27/12/2004 15:45 Enlace permanente. Tema: Historia No hay comentarios. Comentar.

Los cátaros: más acá del mito (II)

¿Eran un ejemplo de pobreza?
Desde luego, la conducta de los perfectos puede ser considerada un modelo de virtudes comparada con la de los de la jerarquía católica; en todo momento hicieron gala de una humildad ejemplar, y nunca lucieron joyas ni vestidos suntuosos. De hecho, los perfectos nunca llevaban dinero encima. Paradójicamente, el catarismo fue cualquier cosa menos un movimiento religioso marcado por la pobreza.
Los cátaros se dedicaban a actividades propias de la burguesía urbana: sastres, comerciantes, tejedores... Por estas actividades obtenían un dinero que destinaban a la congregación, haciendo crecer las arcas de su iglesia.
Pero además de eso, el catarismo se dedica a una actividad perseguida por la Iglesia Católica: el préstamo con interés, la usura. Estas actividades financieras y la justificación bíblica que buscan para las mismas, les despertarán grandes simpatías entre la naciente burguesía urbana y comercial. Desde el punto de vista financiero, se alineaban los cátaros así al lado de la libertad económica.
Por su parte, el dinero obtenido rara vez era invertido en la compra de edificios o tierras. En su mayoría iba dirigido al mantenimiento de su iglesia, obras de caridad, etc. Cuando se inicia la persecución, servirá también para pagar a mercenarios que les protejan.
Todo este dinero seguía creciendo gracias a su depósito en los nacientes bancos de Tolosa y el norte italiano.
En buena medida, el dinero también servía para préstamos, normalmente a la nobleza, con sus intereses correspondientes. A menudo, se renunciaba al interés a cambio de que el caballero receptor prestara su protección a los cátaros. Si el receptor devenía moroso, la única represalia con la que contaban los cátaros -eficaz sólo si el moroso era creyente- era negarle el consolament en caso de que lo pidiera. Eso es lo que hizo, por ejemplo, el perfecto Guilhabert de Castres, negándose a administrar el consolament al caballero Orth de Niort, quien debia a los cátaros 1200 sueldos.
Al iniciarse la persecución, se estableció la talha, una cuota voluntaria que servía para el sostenimiento de la iglesia en momentos tan duros. Varios perfectos hicieron de questores (o depositarios del dinero).
En fin, entre los intereses de los préstamos, la política de no comprar inmuebles, las contribuciones voluntarias, el fruto de su trabajo personal... En el siglo XIII, los cátaros eran dueños de una gigantesca fortuna en dinero líquido, que con razón inspiró mitos y leyendas sobre tesoros cátaros.

¿Qué es la "Cena Secreta"?
Sin lugar a dudas es uno de los textos más famosos del catarismo, popularizado en buena medida por el "boom" de la literatura pseudohistórica al que me refería en el post anterior.
Se trata de la "Interrogatio Iohannis", y técnicamente es el único texto religioso cátaro de carácter sagrado que conocemos. Precisemos. Conocemos varios textos más, pero son oraciones, reflexiones, discursos, comentarios, obras teológicas... La "Interrogatio" es la única obra con rango sacro, nada más y nada menos que un Evangelio.
Se trata de un "secretum" (o "apocryphon", o sea libro secreto) y se describe a sí mismo como un diálogo entre Jesús y Juan "en la Cena Secreta del Reino de los Cielos (in cena secreta regni celorum) acerca de la organización de este mundo, del príncipe (=Satanás) y Adán."
Lo curioso es que la "Interrogatio" no es un texto cátaro en sentido estricto. Realmente es un texto bogomilo, que pasó a Europa Occidental a través de traducciones latinas. De esa obra conocemos dos versiones, la de Vienne y la de Carcassona, que coinciden en su estructura:
Satán antes de la caída; seducción de los ángeles por Satán; Caída de Satán; Creación del Mundo; Creación del hombre; pecado de Adán y Eva; creación de las almas; el reino de Satán en la tierra; el descenso de Jesucristo; el bautismo por agua y el espiritu; significado de las palabras "Comera la carne y beber la sangre de Cristo"; Juicio Final y castigo de Satán.
Hay un detalle que la mayoría de las obras "davincianas" suelen omitir: la "Cena Secreta" era un texto vinculado al catarismo moderado (sobre todo, a la Iglesia de Concorezzo, cerca de Milán). Es decir, un texto ajeno al dualismo absoluto que predominaba en Occitania.
Los cátaros occitanos y por extensión todos los dualistas absolutos, curiosamente, tenían como libro de cabecera el Evangelio de San Juan canónico, que -eso sí- traducían e interpretaban a su manera. Por ejemplo, la frase latina "sine ipse factum est nihil" no la traducían como "sin Él nada se ha hecho", sino como "sin Él, la nada se ha hecho".
Esta importancia del Evangelio de San Juan radica en su estructura basada en opuestos. A lo largo del texto, se establecen de manera más o menos constante oposiciones entre la Luz y las Tinieblas, la Verdad y la Mentira, el Ángel de la Luz y el Ángel de las Tinieblas, lo que lo hacía especialmente interesante para cualquier doctrina de carácter dualista.
27/12/2004 10:50 Enlace permanente. Tema: Historia No hay comentarios. Comentar.

Los cátaros: más acá del mito (I)

En los últimos tiempos está proliferando un determinado tipo de literatura y de libros "de investigación" que tienen en los cátaros uno de sus principales puntos de referencia. Sin embargo, lejos de contribuir al estudio de uno de los temas más apasionantes de la historia medieval, todos estos libros que inundan el mercado están contribuyendo a transmitir una visión sobre el catarismo excesivamente desfigurada, basada en buena medida en tópicos esotéricos y pseudohistóricos.
Se inicia con este post una serie dedicada a los cátaros. Teniendo en cuenta la amplitud del tema, he optado no tanto por analizar de manera exhaustiva todos y cada uno de los aspectos de dicha herejía, sino por revisar aquellas afirmaciones que -sobre todo últimamente- se han generalizado: cuál era la visión que tenían de Jesús, sus supuestos vínculos con el Temple o el grial, el Montségur, etc.

¿Qué era el catarismo?
Se designa catarismo (del griego katharós, "puro") a un movimiento religioso de carácter herético que se desarrolló en varios lugares de Europa Occidental, pero sobre todo en el norte de Italia y en el Languedoc, a partir del siglo XII. Además de cátaros, sus seguidores han pasado a la historia con el nombre de albigenses (por la ciudad occitana de Albi). Los cátaros partían de una concepción del mundo de carácter dualista, estableciendo una oposición entre un Dios propiamente dicho, creador de todo lo espiritual y otro dios maléfico (el "Dios extraño" o "Dios extranjero") que había creado la materia para encarcelar y esclavizar las almas.
Este movimiento tuvo gran difusión por Occitania, encontrado adhesiones, o al menos apoyos interesados, entre todos los estamentos sociales. Al final, en la primera mitad del siglo XIII, se desencadenó una sangrienta represión (cruzada, inquisición...) que hizo que el catarismo desapareciera en el siglo XIV.

¿Era un movimiento unido y monolítico?
No. Los historiadores dividen el catarismo fundamentalmente en dos corrientes: una mayoritaria, la del dualismo absoluto, y otra, dualista moderada, predominante en algunas zonas del norte de Italia.
Las diferencias entre ambas corrientes se mostraban de manera clara y evidente en sus respectivas teologías. Como describirlo de manera detallada sería demasiado extenso, me voy a centrar en un aspecto, a modo de ejemplo.
El catarismo defendía que el Dios Extranjero (asimilable a Satanás), arrastró consigo a parte de los ángeles que rodeaban a Dios y los encerró en cuerpos de carne y hueso en el mundo material. Se establecía así una diferencia entre el alma, la parte angelical capturada y encerrada en el cuerpo, y el espíritu, la parte que había quedado en el cielo, que servía de guía al alma, a la espera de reunirse con ella tras la muerte.
Sin embargo, ambas corrientes discernían en algunos aspectos:
Los moderados creían que los ángeles que habían acompañado al Diablo en su rebelión estaban ya perdidos. Por ello, cuando Adán y Eva empezaron a engendrar a su descendencia, con cada nuevo ser humano, engendraban su correspondiente alma. Esas nuevas almas serán las que ocupen el lugar que ha dejado vacío en el cielo el conjunto de ángeles caídos. Así pues, las almas de los hombres eran creadas "ex novo" con cada nacimiento.
Por el contrario, los dualistas absolutos creían que las almas no surgían por generación. Las almas de los ángeles caídos se iban incorporando a los hombres según iban naciendo. Todas esas almas estaban llamadas a recuperar su lugar en el cielo. Para ello, deberían morir, habiendo recibido previamente el sacramento cátaro del consolament. Si no se recibía, el alma vagaba de cuerpo en cuerpo, reencarnación tras reencarnación, hasta que fuera a parar a un cuerpo que recibiese el consolamentum, con lo que tras la muerte pondría fin a su vagar y regresaría al cielo.

¿Cuál fue el peso de los elementos foráneos?
Tradicionalmente, el dualismo cátaro, oponiendo dos principios enfrentados, se ha emparentado con el maniqueísmo persa. Éste habría pasado a los Balcanes a través del Imperio Bizantino y de ahí, a Europa Occidental.
Ciertamente, el catarismo siempre ha sido vinculado con el bogomilismo, herejía surgida en Bulgaria. De hecho, a los cátaros se les llamaba a menudo "búlgaros". Sin embargo, este vínculo cátaros-bogomilos no ha sido demostrado documentalmente con anterioridad a la segunda mitad del siglo XII. Con anterioridad, en el siglo XI, Occitania ya había conocido un movimiento herético autóctono, cuya doctrina no era igual a la del catarismo. No resulta descabellado pensar que la nueva herejía prendió sobre el poso de la primera. Sin olvidar que los escritos filosóficos guardados en los monasterios jugaron su papel. Los textos platónicos y neoplatónicos, con su exaltación del alma frente a la cárcel corpórea; textos apócrifos que mostraban un cristianismo un tanto diferente al oficial... seguramente fue un mazazo en la conciencia de monjes y predicadores, que fueron perfilando una teología y espiritualidad alternativas. En ess contexto, la influencia bogomila se topó con un terreno ya sembrado y floreciente.

¿Fueron un movimiento sin jerarquías?
Desde luego, rechazaron la jerarquía propia de la Iglesia Católica. Pero el catarismo en sí mismo encerraba un cierto componente jerárquico interno, dividiendo a las gentes entre perfectos, creyentes y oyentes.
Los perfectos eran aquellos que habían recibido el consolament, el único sacramento cátaro, consistente en la transimisón del Espíritu Santo por la imposición de manos. Era así un bautismo espiritual, sin elementos materiales como el agua o el aceite. Los perfectos se llamaban a sí mismos "Buenos Hombres". Vestían de manera modesta y practicaban la confesión pública de sus pecados. Rechazaban hasta extremos insospechados el contacto sexual, al considerarlo fuente de creación de nuevos cuerpos, de materia impura. Veamos algunos de esos extremos insospechados:
-A la hora de impartir el consolament a una mujer, no le tocaban la cabeza. Durante el ritual, cuando los oficiantes eran de distinto sexo y tenían que darse el beso de la paz, no se lo daban en la mejilla, sino que besaban ambos un mismo ejemplar de los Evangelios.
-No comían carne, debido a que era materia fruto de acto sexual, y por lo tanto, doblemente impura. Sí comían pescado, ya que según la creencia de la época, los peces nacían por generación espontánea de unos gérmenes o animáculos presentes en el agua.
Eran radicalmente pacifistas. Les estaba prohibido matar, salvo lobos o serpientes en legítima defensa. En una etapa posterior, ni siquiera en esos casos se llegaba a autorizar el matar a un ser vivo.
Los creyentes eran aquellos que se adherían al catarismo de modo laico y sin recibir el consolament. En cuestiones como el sexo o la violencia no se les aplicaban tantas exigencias. Su único deber era respetar a los perfectos. Mediante la "convenensa", los perfectos se comprometían a administrar el consolament en el futuro a un creyebte en caso de peligro de muerte y de que no pudiera hablar.
Los oyentes eran la masa de seguidores y simpatizantes que oían sus prédicas, pero que no llegaban al grado de compromiso y adhesión que los creyentes.

Los cátaros tenían su propia estructura religiosa, con diáconos, sacerdotes y obispos (siempre perfectos) No tenían un papa en sentido estrico, aunque en el importantísimo concilio cátaro de Saint-Felix-de-Caraman (1167)aparece un "papa" Nikétas, obispo de Constantinopla, quien en dicho concilio organiza territorialmente las iglesias cátaras occidentales y logra imponer el dualismo absoluto como línea oficial. A menudo, las iglesias occitanas e italianas aceptaban como autoridad religiosa suprema obispos de iglesias dualistas dálmatas o balcánicas.
27/12/2004 10:05 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 1 comentario.

22/12/2004

Acre, con "A" de Aventura (I): Fitzcarraldo.

Entre 1899 y 1903, la región de Acre, territorio selvático rico en caucho, ubicado en la confluencia de Brasil, Bolivia y Perú, protagonizó un episodio de carácter secesionista que casi podríamos considerar sacado de una novela de Joseph Conrad. Aventureros del más variado pelaje coincidieron allí en uno de los capítulos más curiosos -y menos conocidos- de la Historia de Hispanoamérica.
El territorio de Acre era parte del imperio español, pasando en su práctica totalidad a Bolivia tras la independencia. Bien es cierto, sus límites con Perú, y sobre todo Brasil nunca quedaron muy claros. Además, la dificultad de acceder a una región tan apartada y selvática hicieron de Acre una especie de tierra de nadie, donde ningún gobierno ejercía realmente un control efectivo.
Y así podría haber seguido siendo. Pero en 1839, Charles Goodyear descubrió el proceso de vulcanización del caucho. Ello, unido al "boom" de los medios de transporte tras la segunda revolución industrial (primero la bicicleta, después el coche, con sus correspondientes necesidades de neumáticos) hizo que a partir de 1880, el caucho -al que pronto se le descubrieron otras utilidades industriales y militares- empezara a conocer una fuerte demanda.
Los territorios de Acre eran ricos en caucho, como casi toda la Amazonia. Ello había propiciado el desarrollo de urbes como Iquitos (en Ecuador, hoy Perú) o Manaos. Esta última era una auténtica capital cauchera. Un núcleo de lujo y poder en mitad de la selva. La ciudad llegó a contar con un espectacular Teatro de la Ópera, e incluso los ricos potentados del caucho mandaban sus trajes Amazonas abajo para que fueran lavados y planchados ¡en París!
Tradicionalmente, el caucho se extraía talando el árbol de raíz y sangrando el tronco para extraer el látex, coagulándolo con sal o potasa. Sin embargo, este sistema era costoso y complicado por el nomadismo que conllevaba, ya que las áreas caucheras se deforestaban rápidamente y era necesario buscar más.
Por el contrario, el árbol de la shiringa (Hevea brasiliensis) suponía una explotación sedentaria, y por ello, más rentable, al poder aplicársele los criterios de producción de una plantación. El látex de la hevea (llamado jebe o goma fina) valía el doble que el llamado vulgarmente caucho.
Los árboles eran localizados gracias a los silbidos del pájaro siringuero, que tiene por costumbre anidar en esos árboles. El explorador de gomales (rumbeador) tomaba posesion de loa árboles grabando sus iniciales en los troncos, para reclamar después su propiedad a efectos jurídicos. Se instalaba entonces en el lugar una pequeña colonia para comenzar la explotación, abriéndose los caminos (estradas) que bordeaban el gomal (conjunto de árboles).
Cada mañana, se repetía la misma operación: realizar una incisión en el tronco del árbol y colocar debajo un pequeño recipiente de latón (tichela) para recoger el látex. Una vez lleno, se vaciaba en una batea de madera y se llevaba al hornillo (buyón). Frente al hornillo había dos horquillas de madera atravesadas por un palo, sobre el que se apoyaba un segundo palo, más gordo, que se sujetaba con una mano, mientras con la otra se derramaba poco a poco el látex sobre el bastón horizontal, untado con barro para evitar que se adhiriese la goma, y se le daba vueltas lentamente, haciendo pasar el látex por el humo del hornillo, de modo que el calor lo solidificaba. El resultado era la "bolecha" de 20 a 40 kilos de peso; se le sacaba la vara que lo atravesaba y ya estaba lista para su comercialización.
Si debemos poner nombre y apellidos al responsable del "boom" cauchero en Perú, y por extensión, también en Acre, hay que pensar en Carlos Fernando Fitzcarraldo.
Nació en 1862, hijo de William Fitzgerald, un irlandés establecido en Perú. Tuvo una juventud tortuosa, con reyertas, fugas e incluso un intento de fusilamiento en 1879, durante la guerra del Pacífico, acusado de espiar para Chile.
Fitzcarraldo se estableción en el río Uyacalí, en las zonas orientales de Perú. En 1890 ya era el patrón cauchero más rico de la región, gracias sobre todo al trabajo de unos indígenas en régimen de práctica esclavitud. El secuestro de indígenas para trabajar en los gomales estaba a la orden del día. Era la manera de suplir la ausencia de peones, víctimas de una elevadísima mortalidad.
Las explotaciones caucheras se organizaban mediante el sistema de "habilito": los peones recibían un sueldo mensual (que pulían en los economatos, salas de juego y burdeles del asentamiento, que eran propiedad del patrón, por lo que estaban permanentemente endeudados con él y no podían abandonar su puesto de trabajo). Los caucheros, por el contrario, cobraban a destajo y por tanto alzado, explotando por contrato los cauchales del patrón. Aunque ganaban más que los peones y tenían algo más de autonomía financiera, no era raro que cayeran también el mencionado círculo de endeudamiento permanente con el patrón.
Pero no eran sólo indígenas, peruanos, bolivianos o europeos. Cada vez iba más en aumento el número de peones brasileños en los cauchales, lo que tendría consecuencias en el futuro.
En 1893, Fitzcarraldo tenía a sus órdenes a 2000 peones, a los que dirigía con mano de hierro. Inició una serie de exploraciones a lo largo de los ríos Alto Ucayalí, Urubamba, Maru, Tambopata y Madre de Dios, de modo que extendió sus actividades por Acre. En 1896 Fitzcarraldo recibió del gobierno de Bolivia el derecho exclusivo de navegación por esos ríos.
Fue en uno de esos viajes cuando Fitzcarraldo llevó a cabo la gesta inmortalizada posteriormente por el cine: descubrió el istmo que lleva su nombre, y que comunica la cuenca del río Ucayalí con los ríos Madre de Dios y Beni. La más importante de las barcas de la expedición, la "Contamana", para poder cruzar el istmo, tuvo que ser desmontada y arrastrada por tierra a lo largo de 10 kilómetros, superando alturas de 450 metros. Deslizada sobre troncos aceitosos, amarrada por dos cables de acero a su máquina de vapor que, emplazada en el lugar más alto del istmo, impulsaba el transmporte mientras varios indios empujaban...
Fitzcarraldo constituyó una próspera sociedad con Antonio Vaca Díez, rico senador boliviano y empresario, de origen español, y el patrón cauchero Nicolás Sánchez. Entre los tres, exploraron -y explotaron- la región cauchera del Loreto peruano y el Acre boliviano.
Fitzcarraldo había creado un auténtico imperio en la cuenca alta del Amazonas. En un territorio antes despoblado, ahora había establecimientos caucheros cada 40 ó 50 kilómetros.
Pero la afluencia de trabajadores brasileños crecía en progresión geométrica. Tras una serie de roces, se llegó a una lucha abierta. Fitzcarraldo y sus socios lograron expulsar a los caucheros brasileños. El problema era que la población brasileña seguía aumentando en Acre, propiciando un incipiente secesionismo. Fitzcarraldo sabía que necesitaba las rutas fluviales de la Amazonia brasileña para exportar su caucho, por lo que tampoco veía con buenos ojos seguir una política de abierta hostilidad hacia Brasil. Es por eso que, a pesar de sus iniciales coqueteos con la causa, no llegó a comprometerse con un proyecto conspirador para crear una república cauchera amazónica independiente de Brasil.
Pero en 1897, todo se truncó. Fitzcarraldo y Vaca Díez murieron en circunstancias poco claras durante un viaje por río. Suárez, el único socio vivo, intentó hacerse con la totalidad del imperio, pero la viuda y los hermanos de Fitzcarraldo intentaron impedirlo. En Acre y la Amazonia peruana, los hombres de Suárez y los de Fitzcarraldo acabaron a tiros. Ante el vacío, los caucheros, peones y colonos se sublevaron. Se habían acabado los patronos... y con ellos, las deudas. Los asentamientos caucheros fueron arrasados, los almacenes asaltados. Los indígenas, hartos de la explotación, aprovecharon para sublevarse también.
En 1898, el Acre estaba tambaleándose. Los colonos y caucheros brasileños habían tomado las armas y habían organizado la rebelión por su cuenta. Los representantes de la administración boliviana abandonaron el territorio. Desde Brasil, el gobernador de la Amazonia apoyaba la revuelta. Y en esto, apareció en Acre un español llamado Luis Gálvez Rodríguez de Arias.
Pero esta parte de la Historia se tratará en el siguiente post...
22/12/2004 16:26 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 9 comentarios.

21/12/2004

Galia=Galicia=Gales. Pues no...

En el post anterior me dediqué a glosar un aspecto más o menos desconocido de los pueblos celtas. Sin ánimo de caer en la monotonía, este pequeño artículo también va a tratar de un tema de carácter celta.
Un tópico muy extendido es la idea de una raíz celta *gal- más o menos extendida por todos los territorios célticos de Europa; la encontraríamos en voces como galo, gálata, Donegal (condado irlandés), Galway (otro condado irlandés), Galloway (en Escocia), gaélico... y "por supuesto", Gales y Galicia. Pues bien, hete aquí que el "por supuesto" sobra.
La raíz celta *gal-, como ha señalado Francisco Villar, parace ser un elemento indoeuropeo presente en voces como el lituano galeti (poder), el ruso golemu (grande), el irlandés y bretón gal (valentía y poder, respectivamente)... así pues, los pueblos celtas con nombre empezado en gal- serían "los poderosos, los valientes". Pero como he dicho, Galicia y Gales se salen de la nómina.
-Galicia: la voz proviene del latín Gallaecia, nombre que los romanos dieron al conjunto del noroeste peninsular, a partir de los gallaici, pueblo probablemente de origen lusitano que vivía en la orilla norte del Duero, cerca de su desembocadura. Sin embargo, hay que hacer aquí una pequeña matización. La voz gallaici es tardía. Los griegos y romanos se refirieron en un primer momento a estos pueblos como kalláikoi y callaici. Así los encontramos en Estrabón, Plinio o Ptolomeo. El paso de cal- a gal- resulta ser posterior (a diferencia de gallus (galo) o gael, casos en los que no nos consta la preexistencia de un kallus o un kael).
Rivas Quintáns y otros lingüistas establecieron la raíz preindoeuropea *Kal-ekko, siendo -según algunos- el sufijo *ekko un añadido protoindoeuropeo. Esa raíz *kal- sería una variante alternativa de *kar: "roca, monte, dureza". Así, esa nomenclatura preindoeuropea convertiría a los kalláikoi/callaici en "los montañeses, los duros".
Bien es cierto que uno se puede plantear si el indoeuropeo *gal no pudo derivar de ese preindoeuropeo *kal (al fin y al cabo, sus significados son prácticamente los mismos) Sea o no así, el caso es que la voz Galicia nos remite de manera directa a la forma primigenia *Kal.

Por supuesto, otra cuestión ya sería si en Galicia hubo o no celtas en el pasado, y de haberlos habido, si dejaron algún legado visible en la actualidad. Ese debate (en el que mantengo una posición más bien escéptica) levanta pasiones. Para muestra, entrad en Celtiberia.net y comprobad la cantidad de debates abiertos sobre el asunto y su intensidad.

-Gales: lo curioso de este topónimo es que no sólo no es celta, sino que proviene de la lengua de uno de los pueblos enemigos de los celtas...
Como es de sobra conocido, a partir del siglo IV de nuestra era, los anglos, jutos y sajones se asentaron en Britania, como federados del Imperio Romano. A partir del siglo V, tras el abandono de la isla por Roma, iniciaron un avance hacia el oeste, arrebatando sus tierras a la población autóctona (celtas más o menos romanizados) en unas luchas que duraron casi dos siglos y que inspirarían el mito artúrico. Los britanos quedaron confinados en las zonas más occidentales de la isla. Algunos optaron por cruzar el canal y asentarse en la Galia noroccidental, que sería por ello rebautizada como Bretaña. Un grupo más reducido llegó incluso al norte de Galicia y Occidente de Asturias.
El caso es que los anglos y sajones se sintieron tan a gusto en sus nuevas tierras, que sus soberanos empezaron a usar el título de "Reyes britanos" (Bretwalda). Y la cosa no acabó ahí. Empezaron a denominar despectivamente a los britanos -a pesar de ser los primeros habitantes de la isla- como "extranjeros". Y aquí es donde empieza el lío. Extranjero, en anglosajón se decía wealh. La tierra donde vivían esos "extranjeros" era llamada Walas. Y del anglosajón Walas al inglés moderno Wales sólo había un paso. Fue la adaptación fonética al castellano (y a otras lenguas romances) de la voz inglesa lo que originó la forma Gales.
Se plantea entonces una duda evidente: ¿cómo se llaman los galeses a sí mismos? En galés, lengua celta aún viva, Gales es llamado Cymru (pronúnciese más o menos "Combra"), que viene a ser "la Patria". Los galeses son cymry ("compatriotas") y su idioma cymraeg.
De ese Cymru pronunciado "Combra" derivó la denominación latina del país, ya desde comienzos de la Edad Media: Cambria. Aún hoy, la cordillera que ocupa la mayor parte de Gales es denominada Montes Cambrianos.
De todos modos, aún hay un residuo toponímico más: en su avance a largo de los siglos VI y VII, los anglosajones no sólo arrinconaron a los britanos en Gales. También en el suroeste de la isla (Cornualles), y en el noroeste de la antigua provincia (actualmente, el noroeste de Inglaterra y el suroeste de Escocia). Pues bien, esa región del norte inglés, en la que los galeses del norte subsistieron hasta mediados del siglo X, todavía se llama hoy en día Cumbria o Cumberland, que nos remite a la voz Cymru/Cambria.
21/12/2004 16:08 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 7 comentarios.

20/12/2004

Ponga un celta en su belén.

Teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos, casi resulta obligado dedicar un espacio, aunque sea mínimo, a glosar las Navidades, en cualquiera de sus múltiples facetas.
Cuando la divulgación de temas históricos se mezcla con el asunto navideño, el resultado suele ser una pléyade de artículos y reflexiones sobre si Jesús nació en el 7, el 3 o el 2 antes de Cristo, o sobre si la "estrella" era un cometa, una supernova o una conjunción planetaria, sobre los rituales paganos invernales y su asimilación por el cristianismo...
Curiosamente, hay un detalle histórico que suele ser ignorado sistemáticamente, y es el hecho de que en Palestina, entre fines del siglo I a. C. y comienzos del I d. C., hubo un contingente de tropas celtas al servicio de la monarquía local.
Los protagonistas de este post son los gálatas. Éste es el nombre (galatai) que los griegos dieron a un conjunto de gentes de lengua celta que en torno al 300 a. C., procedentes de la Europa central y después de haber cruzado la llanura húngara y el valle del Danubio, cayeron sobre la península balcánica.
A lo largo del primer tercio del siglo III a. C., sostuvieron varias luchas con los estados griegos con variada fortuna: unas veces vencedores, otras vencidos, en el 279 llegaron a saquear el santuario de Delfos.
Dividido este pueblo en varios grupos, unos -los menos- continuaron vagando por Grecia. La mayoría regresó al norte, y asentados en Tracia, fundaron el "reino" de Tylis, que subsistió hasta el 210.
Sin embargo, mientras se producía el saqueo de Delfos, otros gálatas habían llegado tan al este que cruzaron el Helesponto y penetraron en el Asia Menor. Nicomedes I de Bitinia les ofreció parte de Frigia, que pasó a denominarse Galacia o Galatia. Comenzaron así a prestar sus servicios como mercenarios en las luchas libradas entre los distintos reinos helenísticos, a la vez que continuaban efectuando incursiones de rapiña contra los territorios vecinos. Sin embargo, no tuvieron mucha suerte. Antíoco Soter de Siria los venció en el 270, y Atalo de Pérgamo, cuatro veces entre el 241 y el 230. Aunque las victorias atálidas no fueron aplastantes, inspiraron un conjunto escultórico de galos moribundos y agonizantes que fue colocado en el templo de Atenea en Pérgamo. Las estatuas, fueron copiadas por los romanos y dichas copias aún pueden verse hoy en día, resultado sobrecogedoras por su belleza y dramatismo.
Aún sufrieron una nueva derrota en el 165, a manos de Eumenes II de Pérgamo. Esta derrota sí resultó decisiva. Los gálatas, definitivamente debilitados, empezaron a entrar en la órbita del imperio romano en el 88 a. C, pasando a ser provincia en el 25. Los nuevos amos fundaron en el centro del país una capital, Ancyra, la actual Ankara.
Más de un siglo después, San Pablo les dedica a los gálatas una de sus epístolas, previniéndoles contra la codicia, la idolatría y los excesos del cuerpo.
En los últimos tiempos del imperio romano, San Jerónimo observaba que en la Galatia, siete siglos después de su fundación, seguía hablándose una lengua muy semejante a la de Tréveris, en las Galias orientales, aunque aclaraba que se servían preferentemente del griego para expresarse.
Sobre la helenización de los gálatas, resulta interesante recordar la inscripción hallada en Egipto, en la capilla de Horus del templo de Seti I, realizada en el 186 ó 185 a. C. por unos gálatas al servicio de los Ptolomeos. Obsérvese que los autores se expresan en griego y llevan nombres plenamente griegos...
Ton Galaton Thóas Kallìstrates Akhannon Apollonios ethomen kaí alópoeka elábomen ode
"De los gálatas, Thoas, Calístrates, Akhanon, Apolonio, hemos venido y cogido un zorro aquí".

Llegados a este punto, os podéis preguntar qué tiene que ver todo esto con la Palestina de hace 2000 años. Pues bien, el inefable Flavio Josefo nos cuenta en La Guerra de los Judíos que Cleopatra tenía a sus órdenes un contingente de 400 gálatas. Tras la victoria de Actium y la muerte de Marco Antonio y Cleopatra, Augusto, dueño absoluto de Roma (y Egipto), puso esa guardia al servicio del rey Herodes (I, 397)
Lo curioso es que el mismo Josefo vincula a unos gálatas con la muerte de Jonatán, hermano pequeño de Herodes, muerte en la que éste último para haber estado implicado:el joven (Jonatán) fue enviado de noche a Jericó, y allí murió ahogado en una piscina por los gálatas. (I, 437). El problema es que las fechas no cuadran; Jonatán murió cinco años antes de que Augusto pusiera a los soldados gáltas de Cleopatra a disposición de Herodes. ¿Se hizo un lío con las fechas Josefo? ¿Había allí otros gálatas antes?
La guardia gálata fue fiel hasta el final. Dice Josefo del entierro de Herodes: alrededor del féretro estaban sus hijos y el grueso de sus familiares; detrás de los lanceros, el batallón tracio, los germanos y los galos, todos ellos con su equipamiento de guerra. (I; 672)
Como se puede ver, Herodes tenía a su servicio contingentes extranjeros de variada procedencia. Roma no quería que corriera peligro uno de sus principales peones en Oriente Próximo, un peón que era cuestionado por su propio pueblo.
Pero ¿qué fue de los gálatas tras la muerte de Herodes? Manejando las fechas, es lógico pensar que los gálatas no eran exactamente los mismos que habían estado al servicio de Cleopatra, quienes ya habrían muerto o estarían demasiado viejos. Pero sí debió haber una especie de guardia gálata, cuyos miembros eran relevados por compatriotas (igual que la Guardia Suiza vaticana) de manera más o menos constante. ¿Echarían raíces en Palestina después de tantos años? ¿Regresarían a su tierra? ¿Fueron asumidos por los sucesores de Herodes? Ni Flavio Josefo ni el Nuevo Testamento nos dicen nada al respecto.

Imaginemos la posibilidad ¿remota? de un niño judío hijo de una joven llamada Miriam y de un carpintero llamado Joseph, que en un determinado momento se cruza en cualquier lugar con un grupo de guerreros más altos y de pelo y tez más claras que la de los habitantes de Palestina, fuertemente armados con sus largas espadas de remoto origen lateniense, con sus torques al cuello, hablando una jerga mitad griego mitad galo... ¿qué impresión le habría producido?

Nota: los textos de La Guerra de los Judíos están extraidos de la edición de Jesús María Nieto Ibáñez (Bibioteca Clásica, Gredos, 1997)
20/12/2004 11:09 Enlace permanente. Tema: Historia Hay 5 comentarios.




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